Ultrasonido: propósito, procedimiento y preparación

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Identifiquemos primero qué es una ecografía. La ecografía es un examen médico en donde se recurre a las ondas sonoras de alta frecuencia, con esto se capturan imágenes en vivo desde el interior del cuerpo.

Si alguna vez has visto como los militares detectan a los aviones y barcos, habrás notado que utilizan un sonar y un radar y es algo muy similar lo que ocupan los médicos con esta tecnología.

En la parte clínica, es posible observar los órganos, vasos y tejidos sin necesidad de hacer una incisión y así ver si existe algún problema.

Lo interesante de esta técnica es que, al no existir radiación de por medio, es un excelente recurso para muchos casos de inspección, particularmente para revisar la evolución de un embarazo en donde es posible revisar el estado del bebé sin lastimar ni a la madre ni al bebé.

A diferencia de otras técnicas de imagen, el ultrasonido no usa radiación. Por esta razón, es el método preferido para ver un feto en desarrollo durante el embarazo.

Además del seguimiento de un embarazo, esta técnica también es útil para ver los órganos internos como ovarios, páncreas, bazo, tiroides, testículos, útero, vasos sanguíneos, vejiga, cerebro (en infantes), ojos, vesícula biliar, riñones e hígado.

La ecografía también es muy útil para los cirujanos ya que les permite ver el interior para guiarse y hacer, por ejemplo una biopsia.

Realizarse esta prueba médica requiere de dos cosas importantes: realizarse en un buen laboratorio que tenga tanto el equipo técnico y humano calificados así como seguir las indicaciones previas del médico porque dependerá del órgano a examinar.

Por lo tanto aquí hay dos cosas muy importantes que debes tener en cuenta:

  • Asegúrate de informarle a tu médico sobre cualquier medicamento recetado, medicamentos de venta libre o suplementos herbales que tomas antes del examen.
  • Es importante seguir las instrucciones de tu médico y hacer cualquier pregunta que puedas tener antes del procedimiento.

Y como un punto importante adicional es que el proceso es indoloro.

Un técnico llamado ecografista, aplicará una gelatina lubricante especial a su piel. Esto evita la fricción para que puedan frotar el transductor de ultrasonidos en su piel.

El transductor tiene una apariencia similar a un micrófono. La gelatina también ayuda a transmitir las ondas sonoras.

El transductor envía ondas de sonido de alta frecuencia a través de su cuerpo.

Las ondas resuenan cuando golpean un objeto denso, como un órgano o un hueso. Esos ecos se reflejan nuevamente en una computadora.

Después del procedimiento, el gel se limpiará de la piel. Todo el procedimiento generalmente dura menos de 30 minutos, dependiendo del área que se esté examinando. Podrá realizar sus actividades normales una vez que haya finalizado el procedimiento.

Después del examen, el médico revisará las imágenes y verificará cualquier anormalidad.

Lo llamarán para discutir los hallazgos o para programar una cita de seguimiento.

Si aparece algo anormal en el ultrasonido, es posible que debas someterte a otras técnicas de diagnóstico como una tomografía computarizada, una resonancia magnética o una muestra de tejido de biopsia, dependiendo del área examinada.

Si tu médico puede hacer un diagnóstico de su afección en función del ultrasonido, puede comenzar tu tratamiento de inmediato.