No se requiere de un super cerebro para entender las matemáticas… solo una buena introducción

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Es común observar y escuchar a los jóvenes estudiantes como a los adultos decir que las matemáticas son difíciles o que son para niños genios o sencillamente que ellos no son buenos para las matemáticas.

Lo que puedo decir como ex alumna y como profesional de una carrera de las áreas duras es que, no se requiere de un super cerebro para entender las matemáticas.

Lo que he observado también junto a mi esposo que da clases a jóvenes son dos cosas importantes:

a) Predisposición

Lo primero es tener la mejor experiencia ante el mundo de las matemáticas.

Veo y escucho por ejemplo a los padres decir una y otra vez que las matemáticas son difíciles o que su hijo no es bueno en la materia… tanto repetirlo, hace que el pequeño se sienta así… no apto para la materia.

Y luego viene la parte de la formación, aquí la responsabilidad recae en el profesor. Cuando un profesor introduce correctamente a sus alumnos a esta materia abstracta, son sencillamente unas mentes brillantes.

Lo importante es brindarles seguridad de que no solamente pueden entender las matemáticas sino hacerles sentir confianza en sí mismos.

Cuando mi esposo les da clases particulares para regularizar a los jóvenes, lo primero que hace es hacerlos que recobren la confianza en sí mismos.

Es triste escuchar las historias de los niños quienes han tenido una pésima relación con la materia solo porque el profesor no tiene la capacidad pedagógica para hacerlo y adormecen estas mentes brillantes.

Y conforme avanza en estás clases de regularización donde mi esposo utiliza su muy particular pedagogía ha logrado que niños y jóvenes que le tenían aberración o desagrado a las matemáticas, incluso hayan presentado su Examen CENEVAL o cualquiera a la Universidad, elegir una carrera en ciencias o ingeniería y conseguir ser de los mejores alumnos.

Al final del camino… llegan amar a las matemáticas cuando en el camino les hicieron dudar.

b) Constancia

Lo segundo viene con la constancia. Definitivamente las matemáticas es una materia celosa: requiere disciplina, dedicación y constancia.

Si bajas la guardia, los conceptos aprendidos se van diluyendo y sin ellos, será complicado entender lo que sigue.

Veamos por ejemplo la disciplina… esta comienza con la toma de notas.

Los estudiantes a menudo escriben lo que ven que el profesor o instructor escribe. Desafortunadamente, la mayoría de los profesores e instructores se niegan a escribir todos los conceptos importantes que discuten.

Y por otro lado, no exigen a sus alumnos a seguir el rigor matemático desde el principio, tan importante para no perderse y comprender mejor los nuevos conceptos.

YouTube: César Moisés Grillo Soliz

A menos que se te indique lo contrario, debes enfocar tus notas tomando conceptos y fórmulas clave que se discuten durante la clase y si no sabes hacerlo correctamente, te perderás.

Entre más avances en tu educación, notarás que esto se va presentando con más regularidad.

Por ello incluye en tu notas cualquier comentario explicativo hecho por el instructor y busca reforzarlo en la lectura de un libro.

La parte de la dedicación y constancia se resume a que realices ejercicios constantemente. Si te dejan tareas, sencillamente hazlas y entre más ejercicios realices, mejor quedará entendido el tema.

Esto se traduce a lo que una vez me dijo un buen profesor: las matemáticas son para arrastrar el lápiz, hacer uno, dos y cientos de ejercicios de toda índole para que la lógica y esa parte abstracta quede clara.

No se trata de memorizar nada… se trata de encontrar patrones, analogías y sencillamente es una forma de razonamiento que solo las matemáticas te ofrece abriéndote un mundo diferente.

Aún cuando tu carrera o a lo que te vayas a dedicar no tenga a las matemáticas como un tema de primera línea… ten la seguridad que la estructura mental que las matemáticas te brinden te hará analizar y ver otros ángulos de un mismo problema.