Máquinas y Cerebros

Spread the love

Hace unos días fui a una fábrica de máquinas de empaque para ver la posibilidad de comprar unas cuantas de ellas para nuestro nuevo negocio de mensajería. Al terminar mi recorrido salí de dicha fabrica confiado de que ahí tomaría mi taxi electrónico, sin embargo, algo sucedió en mi teléfono cuando menos lo necesitaba que, por alguna razón no podía pedir mi unidad.  El problema es que me encontraba en una zona muy lejana de la ciudad donde la seguridad no es exactamente su fuerte, algo que me causo algo de frustración, por no decir demasiada.

Muchas veces he escuchado que cuando menos uno necesita que suceda algo, esto sucede de manera casi certera. Esto es un concepto que muchas personas de carácter escéptico desechan como una superstición ilógica, ya que ellos ven todo con una evaluación de probabilidades, mismo que indicara un porcentaje muy bajo de posibilidad de que esto suceda, debido a todos los factores que estarían en juego al hacer este análisis. Sin embargo,  mi opinión es distinta y estoy seguro que esta regla es algo que aplica de manera ortodoxa, particularmente cuando con electrónicos se trata.

Esto que digo no es algo que presiento ni que solamente he escuchado, sino que es algo que he comprobado empíricamente en innumerables ocasiones , no solo conmigo mismo sino que lo he visto con otras personas. Un periodo de tiempo donde lo vi con mucha frecuencia esto fueron mis años universitarios donde sucedía todo el tiempo que al alguien tener una emergencia de entrega la impresora no servía. En algún momento llegue a hacer esta observación se me decía que si esto sucedía siempre significaba simplemente que las impresoras de la universidad no funcionaban adecuadamente.

Esta observación lógica hubiera sido muy valida en el caso de que estos casos hubieran sucedido solamente en la universidad, sobre todo al escuchar que esto había sucedido a personas quienes no enfrentaban ninguna emergencia de entrega, lo que hubiera fácilmente revocado esta teoría. Sin embargo, esto no solamente sucedió en los pasillos de la universidad, sino que sucedió con más frecuencia en otros sitios, como lo eran casas de amigos o en la mía: esto por supuesto que solo en emergencias, ya que las impresoras nunca fallaban cuando no había emergencia.

Lo mismo sucede con suma frecuencia con los teléfonos digitales cuando uno necesita algo urgente, como en mi caso del taxi. Esto es debido a que estoy seguro que los mecanismos del teléfono y de aparatos electrónicos tienen mucho en común en funcionamiento con el cerebro humano, que despide ciertas ondas electromagnéticas que pueden bloquear  o interferir con los aparatos electrónicos cuando verdaderamente exaltados, sucediendo lo mismo que sucedería en una aeronave si todos los pasajeros tuvieran los teléfonos prendidos a la hora del despegue causando esa famosa interferencia que tanto los pilotos intentan evitar cada vuelo.

Más información en: APLEMSA