La Mordedura

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Hace unos días fuimos a  una fábrica que produce router cnc y otras máquinas industriales de la misma naturaleza, debido a que vamos a tener que comprar varias para desarrollar el negocio donde estamos trabajando en estos momentos. La ida a la fábrica debió de haber sido como cualquier otra, sin embargo no pudo ser más diferente.

La fábrica es en un lugar de clima muy cálido y húmedo, algo que desde el inicio para mi es contrario a mi naturaleza, ya que el calor es de mis peores enemigos y trato de evitarlo cuando sea posible. Sin embargo, esto era imperativo por lo que tenía que estar ahí de sí o sí.

Al terminar nuestro recorrido, fuimos a caminar a los alrededores ya que estaban compuestos de selvas frondosas de todo tipo de verde donde volaban pericos y aves de colores con mucha frecuencia lo que le hacía un lugar muy estimulante para los sentidos – aunque en mi caso solo para la vista -. La atracción de los alrededores era un arroyo de agua  clara cuyas piedras color esmeralda brillaban con la luz del sol y se dice que lo hacen de manera más espectacular al momento de encontrase con la luz de la luna.

A decir verdad, supuse que el arroyo estaría bastante más cerca de lo que en realidad estaba, ya que en la fábrica nos habían informado que se encontraba a unos 15 minutos siguiendo el camino de terracería como habíamos subido y habíamos de bajar unos 20 metros de barranca para llegar a este lugar  que verdaderamente, pese a las circunstancias, es de lo más bonito que he visto y probablemente veré en toda mi vida.

En realidad nos tomó –a mis compañeros y a mí-  unos 40 minutos en dar con el arroyo, soportando un calor y una humedad que nunca he sentido en los días de mi vida. Al llegar a aquel arrollo, la belleza del lugar paso a un segundo término-por el tremendo calor- aunque si impacto a nuestros sentidos. No habían pasado diez minutos de haber llegado cuando de pronto uno de nuestros compañeros soltó un grito, cayó y puso sus manos en su talón de Aquiles. Al caer, vimos todos claramente a una serpiente escabullirse en la maleza. Le había mordido una víbora.

Probablemente no hay peor cosa que pueda suceder a alguien que estar en un lugar de esas características y ser atacado por una serpiente ya que en tierras calientes todo es venenoso y mortal. Sin embargo, las cosas tienen su modo de suceder y las cosas no le pasan a quienes no le deben de pasar.

Al mi amigo caer al suelo y ver la serpiente, lo primero que hizo fue con mucha calma echarse agua helada del arroyo en la cara para después romper una parte de su pantalón  y amárrale con precisión cuatro dedos arriba de la picadura e hizo una incisión con una navaja dos centímetros debajo de la picadura para drenar. Al llegar al hospital nos enteramos que la mordida había sido causada por una serpiente muy venenosa.

De no haber actuado así, mi amigo no llega al hospital.