Cómo comprender las preferencias de los estudiantes en un aula de clase

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Todo comienza con la participación de los asistentes. Por muy pequeños que sean, los niños tienen idea del tipo de pupitre que les sienta mejor.

Ten en cuenta que cada niño es diferente. Algunos pueden saber con claridad, otros habrá que ayudarlos, pero de que saben… lo saben.

Algunos pueden necesitar experimentar y luego cambiar, especialmente a medida que crecen.

Por ejemplo, a un niño de preescolar que sea activo le encantarán los asientos flexibles que se mueven con su cuerpo.

Esto puede cambiar años más tarde, en donde podría preferir menos movimiento, pero como asientos direccionales de cuatro direcciones sobre ruedas para el aprendizaje colaborativo y asientos de salón para una lectura tranquila.

Este tipo de acciones ya son posible en muchas escuelas de primer mundo en donde se está aprovechando de una pedagogía personalizada y el uso inteligente de la tecnología.

Este tipo de adaptaciones se está logrando gracias a una estrategia que incluye directivos, profesores, padres de familia y por supuesto a los alumnos.

Todo el andamiaje incluye una plataforma de aprendizaje personalizada, objetivos diarios y una cultura de evaluación formativa, los estudiantes entienden cómo aprenden mejor y qué recursos necesitan.

Esto les permite elegir y configurar el arreglo de asientos que mejor funcione para ellos.

Que pueden ir desde los mismos pupitres escolares, hasta sillas, bancas… incluyendo los asientos flexibles.

Un factor importante para este cambio radica en la importancia de conocer las necesidades de los estudiantes por adelantado antes de planificar el espacio físico de una clase.

Es un momento perfecto para preguntarles a los estudiantes sobre sus asientos favoritos por lo que el apoyo de una encuesta o discusión en el salón de clases será suficiente para comenzar con esta tarea.

Recuerda que no es suficiente preguntarles a los estudiantes sobre preferencias de asientos o hacer promesas vacías.

El verdadero empoderamiento y la confianza en sí mismos de los estudiantes crece al colaborar con ellos para hacer que las soluciones reales se materialicen.

De acuerdo, existen límites presupuestarios para cada escuela.

Como mínimo, proporciona una línea de tiempo realista para la eliminación gradual de las opciones de asientos en el aula o trabajen en alternativas.

Los estudiantes apreciarán el esfuerzo personalizado para ayudarlos a aprender.

Un ejemplo lo vivimos en el colegio de mis hijos quienes les consultaron sobre el contar con un espacio especial para trabajar haciendo objetos con sus propias manos… Llegando al nuevo ciclo escolar se encontraron con un aula especial llena de color, herramientas y áreas especiales… resultado: niños entusiasmados que están aprendiendo de forma creativa y lúdica.

Es importante comprender que los estudiantes vienen en diferentes tamaños con necesidades de aprendizaje y asientos muy diferentes por lo que los muebles del salón de clases también deben ser totalmente compatibles con el aprendizaje del siglo XXI.

Afortunadamente ya se cuenta en el mercado con asiento prácticos, duraderos y flexibles que son inversiones en atemporalidad, no en tendencias. Cada uno puede ayudar a los estudiantes a descubrir cómo aprenden mejor.

Se recomienda que el aula tenga tantas opciones como sean razonables y asequibles. Los estudiantes necesitan opciones y el permitirles cambiar de asiento es ideal.

El contar con opciones y agregar color permite estimular a los alumnos a un mejor aprendizaje.