Ya no es tan fácil ser profesor

Mi pasión siempre ha sido aportar un poco de mi conocimiento a las nuevas generaciones, por lo que desde muy joven me he dedicado a dar clases de algunas materias, siendo los idiomas la que mejor se me da. Mi último gran trabajo fue enseñar el idioma a los trabajadores de una empresa que brinda servicios de unidad de verificación y si necesitas información sobre este tema te invito a visitar Intelideck. En mi época la tecnología no estaba muy avanzada y debíamos asistir a un aula para aprender algo extracurricular, no como ahora que puedes acceder a clases de inglés en línea, por ejemplo, lo que nos ha quitado un poco de trabajo, pero con lo que queda es suficiente para poder mantener viva una profesión, quizá en un futuro ya piense en prestarme para grabar alguno de estos videos, pero no hay anda como poder resolver las dudas de tus pupilos al instante. Pero la vida de un profesor ya no es tan fácil, y no sólo me refiero a lo económico, pues no somos los mejores pagados, sino que las nuevas generaciones ya no le temen a nada, no les importa si reprueban, ya no los intimidan las amenazas, les da igual quedarse sin recreo o llevarse tarea extra a casa, al fin y al cabo ni la van a hacer. Por eso hay que buscar formas para ganarse su atención.

El siguiente audio es cortesía del canal de Judit en Soundcloud.

Mis alumnos de inglés estaban teniendo demasiados problemas con la lectura, no sé por qué, pero no le echaban ganas cuando de lectura y comprensión se trataba. No les interesaban los cuentos, los libros y menos los textos que venían en el libro especializado que utilizamos. Muchas bajas calificaciones, lo que me puso en la mira de la dirección. No iba a dejar que la flojera de los alumnos o la desidia me quitaran uno de los trabajos que más amo. Todas las noches planeaba la siguiente clase, según yo iba a ser muy divertida y dinámica, pero resultaba un fracaso, no había resultados positivos. Una noche que arreglaba mi cuarto, encontré una caja llena de cómics viejos que me traían de Estados Unidos. Como si hubiera sido una señal del destino, el futuro se vislumbraba muy iluminado. Llevé unos cuantos a la siguiente clase.

Al iniciar con la materia les pregunté en inglés que a quién le gustaban los cómics, casi todos levantaron la mano. Entonces les pregunté por su superhéroe favorito, muchos contestaron en español, pero cuando uno lo hizo en inglés, le di un cómic. Recuerdo que fue de Batman, y los demás se emocionaron al verlo y empezaron a darme sus respuestas en inglés. Cuando todos tuvieron en sus manos un cómic, les dije que iban a tener suficiente tiempo para leerle o comprender la historia, pues después le haría un pequeño examen sobre lo que leyeron. Pocos pusieron el grito en el cielo, pero el resto ya estaba devorándose la historia. El resultado fue de puras buenas calificaciones, sólo uno reprobó, así que decidí tomárselos en cuenta para sus parciales. Así que los cómics se convirtieron en mi arma para jalar la atención de los alumnos, después fue cambiándolos por libros de historias fantásticas o famosas como Harry Potter, Escalofríos, etc. Como dicen, el chiste es buscarle.

VIDEO | Cortesía No al Fracaso escolar YouTube

Las fuentes utilizadas en esta obra son: IMDB, Intelideck.com